«Pierdo los días, la vida, el sueño. Pero yo no tengo la culpa si deseo, a la vez, la muerte y la vida, al mismo tiempo, a la misma hora. Y lo quiero todo al mismo tiempo.» Alejandra Pizarnik
Muchachas (susurrando): Hey, queridas, ¿estáis despiertas?
Tristura: Sí, mucho... Imposible dormir con este calor.
Muchachas: Ya, nosotras estamos completamente desveladas...
Tristura: ¿Qué pasa? ¿Qué tenéis en la cabeza?
Muchachas: No es nada en especial... Es solo esa sensación de que quizás podríamos estar en otro lugar ahora mismo, ¿no?
Tristura: Ya, a veces pasa... ¿Queréis venir a casa? Podemos hacer algo, cualquier cosa.
Muchachas: Estábamos pensando en que hace tiempo que no vamos a una fiesta. Una fiesta genial, brillante, sorprendentemente tierna, dramática y luminosa... ¡Una fiesta que nos represente!
Tristura: Ya, claro, ¡si os ponéis así! Es una época extraña para fiestas.... Pero bueno, venid para acá, algo nos inventaremos, veníos ya. ¡No hace falta ni que os quitéis el pijama!
Muchachas: Vale, ya estamos de camino. De todas maneras... no debería de ser tan difícil hacer una fiesta en esta época, ¿no? En esta época, una fiesta puede ser simplemente estar, detenernos juntas. En esta época, una fiesta puede ser amar y recordarnos amables.
Tristura: Totalmente. En esta época, una fiesta puede ser una hora bien bailada. Una hora bien cantada. Una hora bien contada.
Muchachas: Invocar la noche para conseguir, aunque sea por un segundo, ver las estrellas. Invocar la noche y dilatarla hasta la extenuación. Y ya cansadas, sudadas, escuchar una historia, una idea, un canto.
Tristura: Como decía Juan de Mairena, una hora bien contada no se acabaría nunca de contar. Una fiesta puede ser también celebrar el tiempo y celebrar la noche.
Muchachas: Un picnic con amigas juntas al anochecer. Podría ser bonito.
Tristura: Genial, lo tenemos entonces, ¿no? Solo necesitamos: un bonito lugar al aire libre, un poco de música y cien o doscientas personas majas. Y ya con eso que la noche cambie por completo, que se vaya hacia lugares que no imaginamos... como que se abra, ¿no?
Muchachas: Sí, eso es. Que la noche se abra.
Que se abra la noche.
La tristura y Mucha Muchacha llegan al Museo CA2M este año para proponer juntas las Picnic Sessions 2026. Para proponer un tiempo escuchando, bailando, observando. Dicen los antropólogos que antes de compartir una lengua, compartíamos ya rituales, que es esencialmente lo que nos hace humanos. Queremos compartir este antiguo ritual con la gente de la ciudad, compartir el sentido de ser hospitalarios en este siglo. Hemos buscado a diferentes artistas con los que pasar unas horas al anochecer, artistas que trabajan por establecer una relación singular con nuestro tiempo, que saben mantener la mirada en la oscuridad de la época que vivimos, y que perciben a la vez, en esa oscuridad, una luz. Que ven la grieta. Y así entre el 28 de mayo y el 2 de julio, nos reuniremos en la terraza del museo para abrir la noche juntos.
«Cuando se va la luz
y el cielo es negro,
no hay nada
que mirar,
terminó el día.
Eso es todo.» Robert Creeley.
PROGRAMA
- Jueves 28 de mayo. Guillem Jiménez | Okkre
- Jueves 4 de junio. Los Voluble
- Jueves 11 de junio. Laura Morales | Fantasma Sur
- Jueves 18 de junio. TEMPO DE FURIA (Egozkue y Paz) | Eddi Circa
- Jueves 25 de junio. Carmen Muñoz | Derek van den Bulcke
- Jueves 2 de julio. Natalia Fernandes | Las Víctimas Civiles
Horario de 21:00 a 23:00
COMISARIADO POR:
Celso Giménez y Violeta Gil, de La tristura, llevan desde que cumplieron veinte años trabajando alrededor de las artes escénicas. Tratando de generar “situaciones humanas” dentro y fuera del escenario. Investigando los límites entre la presentación y la representación, con un interés por el teatro contemporáneo, y un compromiso con la intuición de que la intimidad y la poesía son, esencialmente, conceptos políticos. Durante este tiempo, La tristura colabora con espacios como los Teatros del Canal de Madrid, el Festival Grec de Barcelona, Cena Contemporânea de Brasilia, el Théâtre de la Ville de París, el Noorderzon de Groningen o el Festival AUA de Berna, entre otros. En estos años generan también contextos como la Escuela de Invierno, el Festival Salvaje o la Gran Convocatoria Mundial. Con el deseo de seguir conectando diferentes agentes y artistas, confiando en que de esos enlaces saldrán movimientos inesperados e inspiradores. En los últimos años además inician proyectos en solitario y nuevas colaboraciones en el ámbito del cine, la escena y la literatura. Su trabajo sigue vinculado a Madrid, ciudad en la que viven y desarrollan sus proyectos.
Ana Botía y Belén Martí dirigen desde 2016 la compañía de danza Mucha Muchacha junto a Marina de Remedios y Marta Mármol. Desde sus inicios han orientado su trabajo hacia la investigación del cuerpo como espacio de memoria, identidad y transformación, articulando una propuesta que combina tradición y contemporaneidad. Su lenguaje escénico integra elementos del folclore, la música popular y los códigos de la danza española, reconfigurados desde una mirada crítica y actual. Desde su nacimiento ha creado Volumen 1 (2019), Mucha Muchacha (2021), Para cuatro jinetes (2023) y proyectos más recientes como Cantar de gesta (2026), en los que continúan explorando la relación entre cuerpo, relato y colectividad. Mucha Muchacha ha desarrollado una práctica colaborativa con artistas de distintas disciplinas, generando proyectos de investigación y mediación como SERÉ FOLCLORE o el proyecto TALLER-FIESTA.
PICNIC SESSIONS 2026. ABRIR LA NOCHE