MARÍA GÓMEZ. CADA CIERTO TIEMPO SE LEE EL MISMO LIBRO

-
Maria Gomez

María Gómez, "Cada cierto tiempo se lee el mismo libro", 1993. ©COLECCIÓN BBVA y Foto ©DAVID MECHA RODRÍGUEZ

Comisariada por Tania Pardo.

Esta exposición propone un recorrido por la obra de la artista María Gómez (Salamanca,1953) desde las piezas producidas a comienzos de los años ochenta hasta su producción más reciente. Titulada Cada cierto tiempo se lee el mismo libro, la muestra que se articula combinando el orden cronológico y temático y toma algunas series de trabajos que han tenido un desarrollo constante en el tiempo como una suerte de continuidad que ayuda a construir ritmos en el relato. Entre estas obras se encuentran las pinturas hechas sobre las hojas de viejas guías telefónicas de Páginas amarillas, tituladas Cabezas, que comenzó a realizar a mediados de la década de los años noventa y en las que se servía de la pintura sobrante que había quedado en la paleta tras terminar un cuadro. O los llamados Soles, en homenaje al artista minimalista Sol LeWitt, pero también por su estructura geométrica similar a la de los haces de luz, y que constituyen una excepción en su pintura fundamentalmente figurativa y que le sirven para ensayar gamas de colores y entonaciones.

Asimismo, esta exposición pone de relieve algunos de los procedimientos de trabajo de Gómez, en los que adquieren especial importancia el azar, el desarrollo procesual, la serialidad y la creación de reglas propias, surgidas en ocasiones de las exigencias de la propia pintura. Estas formas de trabajar se han relacionado en determinados momentos con algunos de los planteamientos del denominado arte conceptual. Sin embargo, en su caso parecen responder, más bien, a una reflexión constante sobre la práctica pictórica y sobre el modo en que la artista se relaciona con ella, así como a la puesta en marcha de estrategias estrechamente vinculadas al ámbito literario. De hecho la alusión al libro se convierte en un elemento repetitivo dentro de su obra, y no sólo como objeto, sino que la evocación directa a la lectura se refleja en muchos de los personajes que habitan sus composiciones y se presentan como lectores y lectoras que suelen ser representados absortos en sus libros. Literatura también es utiliza como cita, como sucede con uno de los episodios de la Odisea de Homero, el retorno de Ulises, que hace protagonista de uno de sus lienzos; o que lleva literalmente al cuadro, pintando portadas o páginas interiores de algunos libros, convirtiendo su labor en la de una copista, transformando ese ejercicio en una suerte de reflexión mántrica sobre el propio texto que reproduce y que evidencia en Las contemplaciones de los misterios del Ibn Arabí, las cuales copió palabra por palabra en uno de sus cuadernos, quizá como una forma de aprehender las enseñanzas del místico sufí.

Es, sin duda, una artista a la que no se puede encasillar, de un estilo propio, su pintura técnicamente, es en palabras de Quico Rivas: “de una estudiada sencillez. Su gama de colores sorprende por sobria. En su paleta abundan los grises, ocres y sienas; los azules nocturnos, los verdes mediterráneos y los blancos marfileños. Le gusta jugar con diversas texturas y no es extraño que alterne zonas gruesas y empastadas con otras muy líquidas apenas aguadas. Ha cultivado muy diversas técnicas, "el collage", diferentes formas de estampación, la escultura en arcilla. En todos los casos huye de efectismos y estridencias”.

Sus imágenes se caracterizan también por su sencillez. En ellas aparecen con frecuencia figuras solitarias y personajes que escriben, dibujan o se encuentran inmersos en sus pensamientos, junto a bañistas y caminantes que recorren bosques, colinas y lagos. A menudo, estas figuras se reducen a sombras o pequeñas siluetas. También se representan personajes en cuclillas, en actitud de reposo, y otros que iluminan la oscuridad con linternas. Las escenas alternan dimensiones monumentales y formatos diminutos, y se construyen mediante contrastes de luz y sombra, así como a través de la presencia de brumas y nieblas. A este repertorio se suman formas geométricas y recorridos sinuosos, como espirales, laberintos, cuadrículas y dianas, además de objetos aislados, islas y embarcaciones. Completan el conjunto algunas vistas urbanas y los paisajes nocturnos estrellados y las constelaciones, en los que, para construir las composiciones, María Gómez se encarga de aprovechar los agujeros hechos por las polillas en unos papeles. Junto con ello, la historia de la pintura y del arte es uno de los motivos principales de su trabajo. Algo que se aprecia no solo en las citas más o menos directas a otros pintores que pueden leerse en sus obras, sobre todo en el modo en el que crea el espacio o en cómo construye algunas de sus figuras, pues son evidentes las evocaciones que hace de algunos creadores del Trecento y el Quattrocento italianos, como Giotto, Piero della Francesca o Fra Angélico.

La publicación que acompaña a esta exposición, diseñada por José Duarte,  seguirá indagando en algunos de los aspectos ya señalados, gracias a los textos de su comisaria, Tania Pardo, el artista Dis Berlin, las escritoras Adriana Herreros, Elena Medel y Pilar Bayón y escritos de la propia artista junto la reproducción inédita de material imprescindible para acercarse a la trayectoria y obra de María Gómez.

MARÍA GÓMEZ

(Salamanca, 1953) se formó en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal y continuó sus estudios en las escuelas de Bellas Artes de San Jorge, en Barcelona, y de San Fernando, en Madrid, donde se licenció en 1978. En 1980 recibió una beca del Gobierno francés que le permitió trasladarse a París para estudiar grabado, formación que amplió posteriormente en la Scuola Internazionale di Grafica de Venecia. También fue becaria de la Academia Española en Roma durante los años 1991 y 1992. Su primera exposición individual tuvo lugar en 1977, en la galería Tebas de Madrid y galería Montenegro iniciando así una trayectoria expositiva que la llevaría a mostrar su trabajo en numerosas galerías y museos españoles. Ente sus últimas exposiciones destacan El Viento: Retirarse es lo primero en el Centro de Arte Faro Cabo Mayor, Santander (2022); El Viento: Retirarse es lo primero en Galería Marta Cervera, Madrid. Su trabajo forma parte de colecciones públicas y privadas, entre ellas las del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM); Museo Reina Sofía, La Caixa y el Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano.

TANIA PARDO

(Madrid, 1976) Licenciada en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid. Es comisaria e investigadora, actualmente es directora del Museo Centro de Arte Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid donde previamente fue subdirectora (2019-2023). Hasta julio de 2023 fue asesora de Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid. Anteriormente, fue responsable del departamento de Exposiciones de La Casa Encendida, de Madrid. También ha sido comisaria en MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León y responsable de programación del espacio Laboratorio 987. Ha sido directora de proyectos de la Fundación Santander 2016 (2009-2010) y profesora de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid. También escribe textos para catálogos de exposición, imparte cursos y seminarios sobre Arte Contemporáneo y es miembro de diversos jurados de premios y concursos relacionados con el Arte Contemporáneo. Recientemente ha comisariado en el Museo CA2M, la muestra El origen de las formas de Cristina Garrido; Pájaro Sueño de Máquina de Teresa Solar Abboud junto a Claudia Segura en coproducción con el MACBA y la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo en Turín; Buscando Guanábana ando yo de Sol Calero; El espacio entre los dedos de Jacobo Castellano en la Sala Alcalá 31. Y desarrolla distintos programas de educación centrados en la inclusión social a través del arte.

mGomez
María Gómez, Páginas amarillas, cabezas 281, 2020.
Ampliar
mGomez
María Gómez, Páginas amarillas, cabezas 81, 2020.
Ampliar
Compartir