CA2M Centro de Arte Dos de Mayo

COLECCION VII

COLECCIÓN VIII. LA DISFUNCIÓN DEL PROGRESO
INAUGURACIÓN: 29 OCT
30 OCT — 2 MAR 201
4

Un proyecto en colaboración con el Museo Reina Sofía

La disfunción del progreso mostró una selección de obras de la Colección CA2M de la Comunidad de Madrid en diálogo con otras del Museo Reina Sofía. Dos colecciones públicas a las que apenas separan unos pocos kilómetros. Ambas responden a circunstancias institucionales diferentes, pero convergen en la voluntad de mirar la realidad críticamente a través del arte. La exposición no pretendió generar una cronología del arte reciente, sino poner su acento en algunos de los temas por los que transitaron las obras seleccionadas.

Coleccionar. Colección VIII fue la octava presentación de sus fondos que realiza el CA2M desde su inauguración en 2008, y lleva por subtitulo La disfunción del progreso. Incluyó obras provenientes tanto de los fondos de la Colección CA2M de la Comunidad de Madrid como del Museo Reina Sofía, en una propuesta por la colaboración entre ambos museos, de magnitudes muy diferentes pero con la misma vocación de mirar al pasado cercano con los ojos del presente, y a la realidad a través del arte. Algunas de las obras del Museo Reina Sofía fueron vistas con anterioridad en sus salas, otras no. Entre las pertenecientes a los fondos del CA2M, muchas fueron adquisiciones recientes, mientras que otras llevaban ya tiempo en la Colección. Algunas habían sido expuestas en alguna de las siete selecciones realizadas con anterioridad. Otras, habían formado parte de exposiciones individuales o colectivas que ha organizado el centro en sus cinco años de historia y luego han sido incorporadas a la Colección. Finalmente, un último grupo no habían sido expuestas nunca hasta la fecha. En su conjunto, formó un paisaje necesariamente parcial y selectivo de diferentes prácticas artísticas desde la década de 1980.

Colección VIII no pretendió ser leída linealmente. Pudo atajarse a gusto del visitante. Recorrer una planta o las dos en el orden que deseó, recorrerla a toda velocidad o detenerse minuciosamente a observar cada pieza. No hubo áreas temáticas, sino que se intentó que los argumentos que hechos visibles a través de las obras expuestas se entrelazaran de forma sutil.  Fue una exposición en “blanco y negro”, dicho sea tanto por la escasa amplitud cromática de un buen número de piezas, como de la metáfora de aquello que persigue la contundencia que hace emerger con claridad los temas principales.

Ciudad. La ciudad es un tema que atraviesa algunas de las obras que se presentan en la exposición. Más que describirla o plantear los retos que afronta, la ciudad aparece como el lugar en el que se hacen visibles las relaciones entre seres humanos, en el que las ideologías chocan contra las normas que constituyen nuestro ordenamiento social. Ciudades reales o inventadas, soñadas o documentadas, son la definición de nuestra convivencia y nuestra vida política. Carlos Garaicoa en una compleja pieza de múltiples interpretaciones, evoca el paradigma moderno y su esperanzador, aunque probablemente fallido, planteamiento utópico. La luz que emiten sus edificios la visten de un carácter onírico en el que, como en los sueños, la ambición se desata y todo es, o debería ser, posible. Cyprien Gaillard revisita los paisajes suburbanos de Nueva Jersey que ya había retratado Robert Smithson, nacido allí. El artista de Land Art más recordado, buscaba precisamente en esos paisajes anodinos el mismo sentido que él aplicaba a sus colosales obras en el desierto: el de monumentos contemporáneos. Vik Muniz se adentra en las sucesivas capas de memoria urbana al reconstruir el Madrid ya inexistente a través del trabajo de Gerhard Richter. Frank Thiel fija su atención en lo mínimo, lo microscópico de las ciudades, al mostrarnos un detalle, una superficie, una parte que puede explicar el todo de su ciudad, Berlín. Lara Almárcegui se sumerge en el subsuelo de la ciudad, analizándolo pormenorizadamente. Al levantar el suelo que separa la ciudad “emergida” de esa otra ciudad subterránea, se podría esperar que la ciudad se entienda y acepte a sí misma, tal como ocurre en el proceso de psicoterapia que nos desvela nuestro inconsciente.

En otros casos, la ciudad se convierte en un laboratorio en el que observar qué ocurre ante determinadas disrupciones en algunas de las mayores metrópolis del planeta. En la Ciudad de México, Santiago Sierra bloquea durante unos minutos una autopista, en algo que podría ser fruto del azar, pero que no deja de ser la decisión de un artista. En Estambul, Halil Altindere da voz a un grupo de música hip hop, que defiende su barrio con las armas que le proporciona el arte como forma de resistir ante la homogeneización globalizadora y la injusticia económica.

De la ciudad a la Polis. El ordenamiento político contemporáneo es complejo, e incluye un múltiple sistema en el que participa la negociación, la legislación y el uso de la fuerza pero, sobre todo, la forma en la que los ciudadanos tomamos las decisiones compartidas que afectan a nuestra vida. Light Years de Cristina Lucas es una lección de historia que nos recuerda, literalmente, que la democracia es la luz que ilumina al mundo, el vivo legado de la Ilustración. Al mismo tiempo, Asier Mendizábal se cuestiona sobre el papel histórico de las multitudes y su difícil e imprecisa representación tanto a través de las narrativas históricas como a través del propio arte. Bleda y Rosa viajan hasta los lugares en los que tuvieron lugar sangrientas batallas para cuestionar su sentido y para reclamar la importancia de la memoria. Paloma Polo, al mostrarnos una descomunal construcción realizada para defender a las personas de los embates de la naturaleza, pone su acento en el largo proceso y el inmenso esfuerzo necesario, un ejemplo de consenso basado en la ficción de una amenaza.

Individuo. Bestué Vives, en La confirmación, cantan “aprende a bailar sin suelo firme, sin confirmación”. Ese parece ser nuestro destino como seres que difícilmente tendremos una verdad a la que asirnos. En su lugar, poseemos verdades blandas, encadenamiento de provisionalidades que cuestionan nuestro lugar en el mundo. Txomin Badiola se plantea cuestiones directamente relacionadas sobre la longitud misma de nuestra vida. Jon Mikel Euba especula en One minute igualmente sobre el tiempo, sobre cada instante de nuestra vida. Gregor Schneider en su compleja reflexión sobre el arte nos pone ante nuestra propia existencia y nos hace pensar en la idea de la ausencia y la muerte. El espacio vacío de su Habitación de los niños enlaza con las dimensiones emocionales de las obras de Juan Muñoz, que siempre implica al espectador con sus referencias al silencio y a la soledad. Estos planteamientos tan solemnes contrastan con la vitalidad de Patricia Gadea o de Federico Guzmán.

El arte. ¿Cuál es el papel del arte? ¿Qué lugar tiene como generador de pensamiento o como lugar en el que otras ideas se suspenden para reflexionar sobre el propio arte? El cuestionamiento al lugar del arte está visible en todas y cada una de las obras aquí expuestas. En algunas, se convierten en su propio tema. Dias & Riedweg, en un ejercicio de ready made inverso, juegan a encontrar la obra de arte entre otros objetos “reales” de los que no se diferencian en absoluto. Guy Ben Ner recorre el mismo camino al proponer tomar obras de arte y convertirlas de nuevo en objetos “útiles”, al menos para un paseo en bicicleta en familia. Ese apropiacionismo aparece en muchas obras, desde el diverso vocabulario pop de Patricia Gadea al uso de la música de The Smiths por parte de Cyprien Gaillard, a los múltiples préstamos que Bestué Vives toman del propio arte contemporáneo. Mario García Torres toma la propia historia del arte como material de su obra, además de subrayar las tensiones que se generan entre narratividad e imagen. Carlos Irijalba, por su parte, cuestiona el papel del arte en la sociedad del espectáculo. Daniel Steegmann propone una resolución al binomio arte y vida, al incorporar insectos que se mimetizan entre un paisaje, quizá queriendo reproducir su belleza.  Finalmente, tanto Pablo Palazuelo como Mitsuo Miura y Luis Gordillo vuelven a plantear la validez de la abstracción, y, de esa manera, el arte como, por encima de todo, un lugar para el pensamiento.


ARTISTAS

Lara Almacegui, Halil Altindere, Txomin Badiola, Guy Ben-Ner, David Bestué/ Marc Vives, Bleda y Rosa, Dias & Riedweg, Jon Mikel Euba, Patricia Gadea, Cyprien Gaillard, Carlos Garaicoa, Mario García Torres, Luis Gordillo, Federico Gúzman, Carlos Irijalba, Cristina Lucas, Asier Mendizabal, Mitsuo Miura, Vik Muniz, Juan Muñoz, Pablo Palazuelo, Paloma Polo, Gregor Schndeider, Santiago Sierra, Daniel Steegmann y Frank Thiel.

ACTIVIDADES PARALELAS

Visitas CA2M

El arte, el mundo y yo. Taller para Secundaria y Bachillerato

 

HOJA DE SALA (Descargar)

 

Nota de Prensa info PRENSA